lunes, 16 de mayo de 2011

Capítulo 9


Septiembre corre a pasos gigantescos. Antes de que nadie se dé cuenta, el trabajo para clases se ha acumulado de una manera vertiginosa. Pero no es eso lo que hace que haya tanto revuelo en la sala de nuestros protagonistas.
-¡Sí! ¡Ya era hora! –grita James.
-¿Qué pasa? –pregunta Eric.
-¡Empieza la temporada de voleibol! –grita a su vez Sarah.
-Todos los años igual… -refunfuñan Lucy y Alice.
-Sois unas aburridas –Ashley les saca la lengua.
-¿Volveremos a formar equipo?- pregunta Danni.
-¡Eso no hay ni que preguntarlo! Llevamos juntos desde los 11 años y no hemos perdido ni una sola liga –se enorgullece James
-Entonces, hay que avisar al resto –dice Ashley pensativa.
-Lo haremos ahora en el desayuno… hay que empezar a entrenar en seguida –James ha sido el capitán del equipo desde el primer momento -¡Vamos, rápido!
  Las gemelas y Danni salen pitando de la sala rumbo al comedor. Más tranquilas van Lucy y Alice, hablando de los últimos cotilleos.
-Eric, espera, ¿has pensado lo que te dije? –pregunta James retorciéndose las manos.
-No sé James… ¿por qué no simplemente se lo preguntas tú? –pregunta el chico preocupado.
-Porque a mí no va a querer decírmelo… -se queja.
-Hagamos algo, intenta ser su amigo, sé tú mismo, sé simpático y si no lo consigues… te diré lo que quieras –promete.
-¿En serio? –dice emocionado -¡Gracias tío!
  La mañana pasó rapidísimo. Todos los estudiantes estaban pensando en sus propios equipos  y técnicas de voleibol. Y es que el torneo anual era un gran acontecimiento. Los ganadores de Noshville se enfrentarían a mediados de Junio (justo después de los exámenes) a los ganadores de otros colegios con igual prestigio de diferentes países. ¡Eso sí que era un torneo! Desgraciadamente para el resto del colegio, durante seis años había estado ganando el mismo equipo, y hacía tres que también ganaban en los “mundiales”.
  Ya era casi de noche cuando los jugadores llegaron a la sala.
-Uff –Ashley se tira en uno de los sofás.
-¡Ashley! –regaña Lucy -¡Estás toda sudada, no te eches ahí!
  La chica suelta un gruñido como respuesta, pero se levanta y va a ducharse, seguida de su hermana. Más tarde, las chicas se separaron para poder hablar a gusto mientras los chicos jugaban a las cartas. 
-Tengo una idea –susurra Sarah -¿Queréis asustar a James un rato?
-¡Claro! –dice su hermana entusiasmada.
-Siempre estoy dispuesta a humillar a ese grandísimo ególatra –se apunta Lucy.
-Si no hay más remedio… -contesta Alice.
-Muy bien –dice aún bajito –Vamos a hablar en un tono que parezca que no queremos que se enteren pero en el que puedan escuchar con claridad, ¿está claro? Sólo seguidme el rollo.
-Hecho –responden las tres a la vez.
-A ver Ash, no sé por qué le das tanta importancia a la virginidad –empieza mientras sus amigas abren los ojos como platos, especialmente su hermana que se pone roja –Si yo fuese tú la perdería cuanto antes.
  Los oídos de los chicos ya están puestos en la conversación.
-¿Cómo puedes decir eso, Sarah? –pregunta Ash.
-Mira, mejor hacerlo con alguien que sabe primero, así cuando encuentres a tu media naranja, no quedaras mal –razona.
-¿Estás segura?
-¡Claro! ¿A quién podrías pedírselo? –pregunta.
-¡A Danni! –exclama Alice. Al nombrado se le caen las cartas de la impresión.
-¡Qué dices! –la chica está completamente roja.
-Tiene sentido –dice Lucy –Es tu mejor amigo. ¿No fue ese el razonamiento del primer beso? ¿Aprender? Podrías pedírselo… Además él está muy experimentado en ese tema.
-¡No puedo pedírselo a él!
-Tranquila –dice Sarah –Mira, mi primera vez fue horrible.
  Esta vez, es a Eric al que se le caen las cartas. ¿Cómo que horrible?
-Sí, no sabía qué hacer y digamos la verdad, el chico no estaba para nada dotado –dice haciendo un gesto con las manos. El pobre chico casi se cae del sofá al oírlo –¡Y terminamos en seguida! Bueno terminamos… terminó mejor dicho.
  Las chicas intentan aguantar la risa. Ahora llega lo bueno.
-¿Y tú qué Lucy? ¿Nos cuentas tu primera vez? –pregunta Alice.
-No lo he hecho… -James suspira con alivio. Al menos su pelirroja está a salvo.
-Pero puedes contarnos lo que te enseñó ese italiano este verano… -dice Ashley de forma sugerente. James se cae del sofá -¡James! ¡Deja de hacer ruido! –Cuando el chico se levanta refunfuñando, la pelirroja empieza.
-Pues veréis… digamos que ahora yo sé hacer lo que hacen algunas para aprobar… y hablo de las que no tienen cerebro –ríe.
-¿Y contigo cómo se portó? –pregunta Sarah curiosa.
-Oh, fue un caballero –James aprieta fuerte los puños para no golpear la mesa –Sólo quería que yo disfrutase.
  Las cuatro vuelven a reírse.
-Lucy, ¿no has pensado en pedirle a alguien que se acueste contigo? –pregunta Ashley.
-La verdad es que si… ¿pero a quién voy a pedírselo?
-Podrías decírselo a James, seguro que está encantado –dice Alice.
-¡Sí, hombre! ¡Venga ya!
-¡Claro que sí! ¡Podría ser vuestro reto de este mes! Conseguir que James y Danni se acuesten con vosotras –exclama Sarah.
-¡Que no! –se horroriza la pelirroja.
-Ash, tú no has dicho nada –dice Alice -¿Lo estás pensando?
-No sé… Es posible –sonríe con picardía –Bueno, Danni es muy guapo y mejor con él que con otro ¿no?
-¡Se acabó! –grita James poniéndose de pie -¡Danni! ¡Si tocas a mi prima te mato! –se abalanza sobre él, apretándole el cuello. Mientras el chico se pone morado, Eric está en un rincón. Su orgullo ha sido dañado…
  Ante este panorama, las chicas rompen a reír. ¡Qué divertido es confundir a los chicos! ¡Se lo creen todo!

lunes, 9 de mayo de 2011

Capítulo 8


  Tras la hora de la comida, la biblioteca se hallaba desierta. O al menos, eso parecía. Lucy se hallaba sentada en una de las mesas del fondo. Su mesa. La que había usado durante siete años. Era la única de sus amigas que pasaba el tiempo allí. Compartía con Ashley la afición por la lectura, pero ésta prefería leer en su habitación. A Lucy le relajaba ese lugar. Allí había hecho amistad con Eric. A él también le gustaba mucho leer y estudiar en la biblioteca. Pero, en esos momentos, debería estar jugando al fútbol o algo con sus amigos. Y la chica lo prefería así. Estaba bastante concentrada.
-Lucy… -una voz detrás de ella hizo que le recorriese un escalofrío. Llevaba meses sin oírla.
-Steve, ¿qué haces aquí? – pregunta frunciendo el ceño.
-Este es un sitio público ¿no? –contesta a la defensiva. En cuanto salen las palabras de su boca, se arrepiente. Venía dispuesto a hacer las paces. Otra vez.
-Tienes razón, será mejor que vuelva a lo mío –dice de forma fría.
-No, por favor, Lucy, quiero hablar contigo… -la chica lo mira, pero no tiene intención de decir nada –Quería pedirte disculpas.
-¿Por qué piensas que las aceptaré? Ya me dejaste muy claro lo que pensabas de mí –Steve y ella habían ido al mismo colegio antes de entrar en Noshville. Siempre se habían llevado bien. Pero al entrar al internado todo cambió. Steve escogió unos amigos que no aceptaban a la gente como Lucy, gente con beca. Ellos eran todos de familias muy adineradas y básicamente su futuro estaba resulto. Siempre se habían burlado de los que no eran como ellos. Y Steve comenzó a hacerlo también. Cuando era más pequeña, Lucy comprendía que no quería quedarse sin amigos… pero hacía un par de años, algo había cambiado. Steve había cometido el error de hacer de la pelirroja el blanco de sus burlas. Eso no pudo soportarlo. Se dio cuenta de que si su amigo elegía ese camino era porque quería. Había muchos chicos/as de familias adineradas que no despreciaban a los demás como él. Desde ese día, ella se había negado a hablarle y a volver a ser su amiga.
-Te lo dije, no sé qué me pasó… La culpa fue de Andrush, Blammer y Johnson… ellos tienen la culpa de todo –dice a la defensiva.
-Ellos no fueron los que se burlaron de mí –responde escueta.
-Me provocaron –le recuerda.
-Y yo te defendí… me puse en contra de mis propios compañeros por ti…
-Ellos son insoportables, siempre se están burlando de mí, haciendo bromas y no se toman nada en serio… ¿y qué pasa con Andrush? Creía que lo odiabas –la mira con el ceño fruncido.
-¿Qué pasa con él?
-Desde que llegamos, pasáis mucho tiempo juntos –dice enfadándose.
-Llevamos aquí dos días –le recuerda.
-Y aún no le has gritado delante de todo el mundo, como sería lo habitual… ¿No será que te gusta?
-Me importa un pimiento todo lo que me estás diciendo y si me gusta o no, ya no es asunto tuyo –se gira dándole la espalda –Si no te importa, estaba haciendo cosas.
-¡No puede ser! ¡Has caído! ¡Te va a usar como usa a todas las chicas del colegio! ¡Eres una estúpida! –grita fuera de sí.
-A ti eso no te importa –susurra la chica con furia.
-¿Algún problema Lucy? –Eric y James acababan de entrar a la biblioteca cuando han visto a Steven con la chica.
-Nada, Eric –responde seca.
  Los dos chicos miran al otro con cara de malas pulgas.
-¿A qué esperas para irte Parker? – pregunta James.
-Tú no tienes derechos sobre mí Andrush –responde el otro de igual forma.
  James y Steven siempre se han llevado mal. Desde que se vieron en el autobús por primera vez. Es una antipatía mutua. Por supuesto, James siempre le tuvo muchos celos porque él podía estar bien con Lucy y la chica nunca le había dado esa oportunidad a él. Con Danni y Eric también se llevaba mal, pero no tanto como con el otro chico.
-Basta los dos –exclama la pelirroja harta –Steven vete, no tengo nada que hablar contigo.
-¿Ahora lo defiendes? –pregunta sorprendido.
-Te ha dicho que te vayas –dice James con furia.
  Steven mira por última vez a la chica y se marcha furioso. Los otros dos se dejan caer en las sillas, a su lado.
-¿Estás bien? –pregunta Eric preocupado.
-Sí, no te preocupes –sonríe -¿Qué haces aquí Andrush? Creía que no sabías que la biblioteca existía.
-¿Te fijas en lo que hago Adams? Eso es que me quieres –responde feliz. La chica rueda los ojos en señal de exasperación –Ya que te interesa tanto, sólo estoy aquí porque quería hablar contigo.
-¿Sobre qué? –Eric se levanta a buscar un libro, dejando intimidad a su amigo.
-De nuestros sentimientos –responde sonriente.
-¿Sentimientos? ¿Qué sentimientos?
-De lo que sentimos el uno por el otro pelirroja de mis sueños –responde.
-¿Sentimos? A ver Andrush… tú y yo no sentimos nada ¿de acuerdo? Es más, me caes mal, muy mal, creo que te lo he dejado claro todos estos años…
-No digas eso que me partes el alma –declara de forma teatral.
-¿Lo ves? No puedes tomarte nada en serio –dice enfadada.
-Claro que puedo. Sal conmigo –dice muy serio.
-¿Qué? –la chica se desespera. ¿Acaso no la escucha cuando habla?
-Que salgas conmigo –repite.
-Vamos a ver… pon las cartas sobre la mesa. Yo no te gusto, sólo quieres que me líe contigo para que todos sepan que por fin he caído. Quieres que sepan que eres el mejor en cuestión de tías, que no se te resiste ninguna, ¿no es cierto?
-No, me gustas.
-¡No te gusto! –grita exasperada.
-¡Claro que sí! –exclama indignado –Me gustas mucho.
-Mira, estoy harta ¿entiendes? ¡Harta! Yo no te gusto, sólo te interesas por mí porque no quiero salir contigo y escúchame bien, ¡nunca saldré contigo! ¡Antes prefiero salir con un caracol! –recoge sus cosas a toda prisa y se marcha.
-Te dije que tenías que ser tú mismo –dice Eric desde detrás.
-Es que cuando estoy con ella no me sale –responde con tristeza.
-Tienes que intentarlo… Si de verdad quieres a esa chica, tendrás que currártelo –le palmea la espalda.
-Sí… -dice cabizbajo- ¡Un momento! Tú eres su mejor amigo ¿verdad?
-Oh, no, ¿qué estás pensando? –pregunta con miedo.
-Tú podrías hablarle bien de mí y decir que soy genial, encantador, inteligente, valiente, leal…
-¿Y que parezca que me gustas? –pregunta de forma irónica.
-Muy gracioso –responde- Además podrías decirme cosas sobre ella.
-¡Ah, no! Eso sí que no, lo que ella me cuenta no puedo decírtelo, eso sería traición –recoge sus cosas.
  Ambos salen de la biblioteca. Eric primero mientras su amigo le sigue intentando que le diga algo sobre su futura chica.

jueves, 5 de mayo de 2011

Capítulo 7


-¿Habéis visto cómo ha tratado Drake a los chicos? –pregunta Ashley.
-Se ha pasado un poco… de todas formas no estaba diciendo nada demasiado importante –responde Lucy.
  Alice está muy callada desde la noche anterior. El que Drake la haya visto besándose con otro chico le ha afectado mucho. Y la verdad, no sabe por qué. Al fin y al cabo, no tenían ningún tipo de relación cuando él se fue.
-¿Alice? ¿Vuelves a la tierra? –Sarah la saca de sus pensamientos agitando una mano frente a sus ojos.
-Perdonad, estaba despistada… ¿Qué decíais? –pregunta.
-Que es la hora de comer –dice Ashley con sonrisa glotona.
-Siempre pensando en comer –Lucy rueda los ojos.
-Hola preciosa –James sale de detrás de las chicas con un salto.
-¡James! –las chicas pegan un bote del susto.
-No te alteres pelirroja mía, sólo quería saber si querrías hacerme el honor de salir conmigo –dice cogiéndole una mano a modo de caballero.
-Por última vez… ¡No! –grita alterada.
-¿Por qué no? Soy lo mejor que podrás encontrar en este castillo –Eric y Danni detrás de él, fingen una tos –No les hagas caso, tú sabes que tu corazón me pertenece.
-Te lo regalaré con un moño si me dejas en paz –dice intentado soltar su mano.
-¡Lo sabía! ¡Eso es que me quieres! –salta el chico.
-¡Eres un maldito egocéntrico insoportable! ¡Antes saldría con un pez! ¡No te soporto! ¡Déjame en paz! –y soltando su mano de un tirón, se va.
-Pero… ¿por qué es así conmigo? –pregunta el chico consternado.
-Quizá porque llevas haciendo que quede en ridículo desde hace unos años ¿no crees? –pregunta Eric.
-¿Y tú qué sabes?
-Es mi mejor amiga ¿recuerdas? –levanta las cejas –Si me disculpáis… iré a ver cómo está.
-Capullo con suerte –se queja James con amargura.
-No es suerte… simplemente sabe cómo tratar a una chica –dice Ashley.
-Nosotros sabemos tratar a las chicas –dicen los dos chicos a la vez.
-Sabéis liaros con ellas, que es distinto –responde Sarah.
-Si quieres que Lucy te vea como algo más que un pesado… deberías cambiar ciertos… comportamientos –aconseja Alice.
-¿Cambiar? ¿Y por qué iba a hacerlo? –pregunta desconcertado –Las chicas me quieren así.
-Bueno, ya sabes que Lucy no es como las demás…
-Y si es cierto que te has enamorado de ella…
-Tienes que cambiar –terminan las tres.
-¿Estáis locas? –pregunta Danni –Di que no tío, si puedes tener a cincuenta tías, ¿por qué te vas a conformar con una?
-Quizá porque está enamorado de ella, no puede dejar de pensar en ella, suspira, sueña, come y respira por ella… ¿te suena? –dice Ashley con rencor.
-Para nada –sonríe.
-Eres incorregible –lanza una mirada de odio y se va a buscar a su amiga.
-¿Qué he hecho ahora? ¿Tú lo sabes? –mira a su amigo que está concentrado pensando en lo que le han dicho. ¿Será que se ha enamorado? Va detrás de la chica desde… bueno desde que estaba en tercero. Al principio sólo quería salir con ella como hizo con las demás pero… con el paso del tiempo le encantaba hacerla enfadar y que le gritase. Era la única forma de conseguir que le hablase. Le empezó a gustar porque se hacía la difícil… Muy difícil… ¿Era posible que esa obsesión por conseguirla se haya convertido en… amor?
-Que no te laven el cerebro colega, no saben lo que dicen –le asegura el rubio.
-¿Y si no? ¿Crees que es posible que me haya enamorado de ella? –pregunta.
-Este verano no lo parecía –contesta recordando todas las tías con las que han estado.
-Ya bueno, pero también le mandé varios e-mails, mensajes, intenté que me hablase por Messenger, tuenti…
-¿Y no te ha contestado? –pregunta extrañado.
-Sólo para decirme que la dejase en paz –se encoge de hombros.
-Hay una forma muy sencilla para saber qué sientes por Lucy –dice Alice- ¿Piensas en ella cuando te levantas?
-Sí –dice tras pensar un poco.
-¿En las comidas?
-Sí…
-¿En clases?
-Sí, pero es que la tengo delante –dice intentando justificarse.
-Está unos cuantos asientos más alejada de ti, no ha estado delante nunca –responde Alice.
-Pero su pelo llama mucho la atención –vuelve a intentarlo.
-Sigamos –lo ignora -¿Cuándo te vas a dormir?
-Sí.
-¿Piensas formas de conseguir que salga contigo?
-Sí.
-¿Sientes una urgente necesidad de que ella te vea, te dirija la palabra y sepas dónde estás?
-Sí.
-¿Has dejado de comer alguna vez por ella?
-Sí.
-Y por último y más importante… ¿Qué me dices si te digo que a Lucy le ha pedido salir Martin Fletcher?
-¡¿Fletcher?! ¿¡Pero qué se ha creído ese?! ¿¡Acaso no sabe que la pelirroja es mía?! ¡Danni hay que ir a buscarlo! ¡Demostrémosle quién manda en este castillo! –grita fuera de sí.
-Genial James, estás celoso… y teniendo en cuenta las respuestas que has dado, creo que hasta tú te darás cuenta que estás enamorado de Lucy –dice Alice.
-Eso es estupendo…- se sienta en el suelo –Pudiendo conseguir a la chica que quiera… y me vengo a enamorar de la que no me va a hacer caso en la vida…
-No te desanimes hombre –Sarah se arrodilla a su lado –Si te comportas tal y como eres delante de ella, seguro que sale contigo.
-Pero si eso ya lo hago…
-No, no, delante de ella eres un cretino… tiene que conocer al verdadero James… al que conocen tus amigos, al que conocemos Ashley y yo –le sugiere.
-Eso es lo que dicen todas James, que quieren conocernos –dice Danni –Pero no es cierto, todas prefieren que les mientan…
-Yo no quiero que me mientan –dice Alice confundida.
-Piensa en el tío de tus sueños –dice- Imagina que te pide salir… pero luego no es como a ti te gustaría que fuese… con lo cual pierde todo su encanto y tú acabarías aborreciéndolo… sin embargo si se comporta tal y como tú esperas que lo haga todo saldrá bien –finaliza sonriente.
-Eso no es así para nada –replica Sarah.
  De repente, James se levanta.
-¡No importa! –exclama- ¡Conseguiré que Lucy Adams salga conmigo! Esa chica será mía –y con estas últimas palabras sale en busca de su pelirroja.

martes, 26 de abril de 2011

Capítulo 6 - 2ª parte.


  Mientras tanto, Eric tenía sus propios problemas. Él no tenía ninguna excusa, Danni era prácticamente un crío pero él… había sido hace un mes, no más.
  “Pleno Agosto. Sus padres habían decidido irse de vacaciones al pueblo de su abuela. Eric había suplicado para que lo dejaran quedarse solo en casa o en casa de James, ya que Danni también estaba ahí. Pero nada. Había que ir a un pueblo de treinta casas. Era deprimente. Y eso que al comenzar el verano había decidido pasárselo de muerte. Al fin y al cabo era el último verano que iba a ir al instituto. Luego todo sería diferente.
  Iba paseando por el mini pueblo, aprovechando las últimas horas de sol.
-Que pensativo… -dice una voz a su espalda. Se gira.
-¡Sarah! ¿Qué haces aquí? –le da un abrazo a la chica. Ella se encoje de hombros.
-He venido con mi hermana Nora –explica- Los padres de su novio viven aquí y han venido a visitarlos.
-¿Y por qué has decidido venir? –pregunta.
-Bueno, han decidido decirle a los padres de George que Nora está embarazada y… que van a tener al bebé sin casarse. Quería apoyo moral –se encoje de hombros.
-Pero hay muchas parejas que lo hacen –pone cara de no entender.
-Ten en cuenta que este pueblo sigue igual que hace trescientos años –le explica- Aquí la gente es muy cerrada para estas cosas. Cuando han empezado los gritos he salido de la casa… esa mujer estará mayor pero energía no le falta y ha cogido una escoba –pone cara de terror. El chico se ríe.
-¿Y Ashley?
-La escuché gritar cuando la señora empezó a golpear a George con la escoba –ríe.
-Dios, ¿y no has ayudado? –se extraña.
-¿Y que me pegase a mí también? No, gracias… ¿tú por qué estás aquí? –pregunta.
-Hemos venido a ver a mi abuela –dice aburrido –Pero ahora que sé que vosotras estáis aquí, me aburriré menos.
-Yo no contaría con Ashley, está entusiasmada con todo lo que puede pintar –rueda los ojos –No sé qué tiene de bonito un botijo.
  El chico vuelve a reírse.
-Sin Ashley entonces. ¿Quieres dar una vuelta?
-Claro –sonríe.
  Y así, durante unas semanas, todas las tardes se reunían para pasear, charlar y reír. A veces se encontraban a Ashley pintando y se quedaban un rato con ella. Otras se dedicaban a investigar un pequeño bosquecillo que había al lado del pueblo. En uno de esos días, se encontraban sentados a la sombra de un árbol del bosque mientras charlaban.
-Vaya… me acabo de dar cuenta… me voy dentro de tres días –dice Eric.
-Yo me voy mañana –informa la chica.
-¿Mañana? ¿Me dejas solo? ¡Qué traidora! –dice riéndose.
-Oye, oye, que yo llevaba aquí una semana antes de que tú vinieses –se pica en broma.
-Como si me hubieses echado de menos…- ríe.
-¿Y si te digo que sí? –lo mira a los ojos con intensidad.
-¿La gran Sarah Andrush me está diciendo que necesitaba a alguien? –se burla.
-No te he dicho que te necesite, te he dicho que te echaba de menos –sigue con la misma mirada. Eric empieza a ponerse nervioso.
-Pero si tú y yo apenas hablamos… normalmente hablo sólo con Lucy –traga saliva.
-¿Y qué? A mí me caes bien, ¿yo no te caigo bien?
-Sí, sí, pero te he conocido mejor este verano… antes me parecías una loca que sólo pensaba en saltarse las normas, ropa, chicos, esas cosas –se sincera.
-¿Qué piensas ahora?- pregunta curiosa.
-Pues que eres amable, simpática, divertida, que estás más loca de lo que yo pensaba, te gusta mucho divertirte, eres inteligente y… no te importa mancharte la ropa viniendo al campo –suelta una carcajada que la chica acompaña.
-Vaya, tenías una opinión de mí bastante superficial ¿no?
-Un poco sí –admite poniéndose rojo.
-¿Te gustaría conocerme más? –pregunta gateando sensualmente hacia él.
-¿C-cómo?- pregunta con dificultad.
-Así –susurra antes de inclinarse a besarlo. Eric ya ha besado a muchas chicas, pero nunca ha tenido un beso como ese. Normalmente son tranquilos, dulces y los lleva él. Ahora es Sarah la que lleva todo el control y no se puede decir que tenga demasiado. Es un beso salvaje, apasionado, que le está haciendo perder la poca capacidad de razonamiento que le queda.
-Deberíamos… parar… -dice cuando se paran a coger aire.
-¿Por qué? –pregunta desconcertada -¿Acaso quieres que lo dejemos aquí?
-Es que no… yo no… tengo nada… de… bueno eso –dice poniéndose rojo otra vez.
-¿Eres virgen? –pregunta con los ojos como platos.
-No, pero bonita reacción –le reprocha.
-No, no, es que bueno, tú, Danni y mi primo habéis estado con muchas chicas por eso me extrañaba, no es que fuese nada malo –explica -¿A qué te referías entonces?
-Que no tengo protección –explica.
-Ah, eso –dice restándole importancia. Saca su cartera del bolso. De uno de los compartimentos para los billetes, saca un preservativo –Problema resuelto, ¿alguno más?
-¿Tú no eres virgen?
-Antes me has dicho que pensabas que yo me preocupaba por los chicos… ¿por qué iba a ser virgen entonces?
-Nunca te he visto con un novio fijo –responde.
-Ni yo a ti con una chica- contesta a su vez.
  Eric se queda sin saber qué decir. La verdad es que está teniendo una actitud algo machista en este momento. Sacude la cabeza para alejar esos pensamientos. Pues claro que no es virgen… es una chica guapísima, con  un cuerpo de escándalo, divertida, inteligente… ¡como si ese tipo de chicas abundasen!
-Si te quedas más tranquilo te diré que sí soy virgen –se sincera.
-¿Y por qué no lo has dicho desde el principio? –la chica se encoje de hombros -¿Seguro que quieres esto entonces?
-Eric, ¡me gustas! No le des tanta importancia ¿vale? Tú me gustas, yo sé que te gusto, ¿no es eso lo importante para tener relaciones? ¿Qué la otra persona te guste? –empieza a desesperarse.
-Técnicamente lo que se necesita es amor –se burla.
-Eric… -lo mata con los ojos. El chico sonríe, la atrae hacia sí y la besa otra vez. Y allí mismo, entre los árboles, ambos terminan su verano. “
  El moreno sonríe al recordar lo vivido. Pero vuelve a ponerse serio cuando recuerda las veces que ella lo llamó y él no le cogió el teléfono. Y para una vez que lo hizo, ahora desearía no haberlo cogido nunca:
“El teléfono había sonado ya tres veces esa mañana. El día anterior tuvo 23 llamadas de ella. Suspira. ¿Qué hacer? Lo del bosque fue genial, para qué negarlo… y ella le gusta muchísimo… pero hay dos inconvenientes. El primero es James, por supuesto. Si le cuenta lo que le hizo a su prima lo mata. James es muy protector, no quiere que ellas salgan con nadie. Ha sido una traición en toda regla. Además hay ciertas normas que un amigo debe respetar. Una de ellas es no acostarse con las hermanas o familiares de tu amigo. Y Sarah es prácticamente su hermana… El otro motivo no quiere ni pensarlo. No podría exponerla a eso… no podría ver su cara de horror y asco. No en la de ella, le gusta demasiado… además, ya lo ha vivido antes. Las chicas no quieren estar con él después de que les cuente eso…
  Mientras piensa el móvil ha sonado dos veces más. Y otra vez vuelve a sonar. Toma una decisión y lo coge.
-Hola –dice.
-Oh, ah… Eric… no esperaba que lo cogieses –suena su voz.
-¿Para qué llamas entonces si no esperas que lo coja? –dice con sequedad. La chica se queda callada un momento.
-Quería hablar contigo –contesta sencillamente –Sobre lo que pasó… como me vine y no… te despediste ni nada… creía que habíamos quedado para vernos por la mañana…
-Sí, ya, pero… bueno yo quería decirte… mira es mejor dejarlo como está ¿no crees? Sólo fue lo que fue, no hay que darle más importancia –cierra los ojos con fuerza esperando una fuerte reacción por su parte… reacción que… no llega.
-¡Oh! Bueno, no es lo que quería oír, pero sí, bueno, no debería esperarme otra cosa viniendo de quien viene… -razona.
-Sarah, lo siento, no debí hacerlo, fue estúpido por mi parte y eres genial, no te lo mereces y…
-Eric para… no… no quiero escuchar eso ¿sabes? No importa en serio… lo dejamos así vale… ya… ya nos veremos en el instituto –y cuelga sin esperar. Eric tiene un nudo en la garganta. ¿Se lo habría imaginado? Nunca en los seis años que llevaba conociéndola… nunca la había oído tan afectada como en ese momento… y sobre todo… nunca la había oído sollozar…”
  El moreno se frota la frente con los dedos. Mira hacia adelante. Su cabellera rubia destaca al lado de la pelirroja de su amiga. Suspira fuerte.
-¿Tiene algún problema señor Johnson? –Drake se ha acercado a él y lo mira con odio.
-No, señor –responde algo intimidado.
-Entonces no le importará contestar a la pregunta que he hecho, ¿no es así? –camina para situarse al frente de la clase.
-Lo siento señor, no estaba atendiendo…
-¡Ah! ¿No estaba atendiendo? Lo sé perfectamente señor Johnson –dice –Si le vuelvo a pillar desprevenido, tendré que pedirle que salga del aula –y antes de que pueda responder, vuelve a lo que estaba explicando.
-Tío –susurra Danni –Estaba muy simpático y de repente, se ha vuelto un borde…
-¿No le habrás gastado una broma sin nosotros no? –pregunta James. Eric niega con la cabeza.
-¿Entonces qué le pasa a Smith contigo? –los tres se sumen en sus pensamientos de nuevo. Drake siempre se había llevado muy bien con los chicos. Incluso les daba ideas para algunas bromas… ¿es que no se acordaba de ellos?